Impostura del Padre ebrio
Te desprecio profundamente, oh padre, porque soy el reflejo del monstruo al
que tanto le temía de pequeño cuando miraba tus ojos inyectados de alcohol y
una furia que no comprendía y que ahora es mi sino y herencia. Ahora te acojo
con cariño, porque eres la impostura que contrasta con el absurdo de lo bello y
lo imperecedero. Porque has sido el polo a tierra, porque me bajaste de las
ridículas alturas para que devorara el cieno de este infierno de la vida. Tú,
que ahora padre, presumes ser otro, que has abandonado tus vicios y te refugias
en el asco y la misantropía, tú que ahora eres un volcán de frustraciones, un
dique de miedos. Por ti levanto yo mi copa. Por ti, que ahora no bebes, me
dragare el mal. Yo que soy la herencia de tus miedos y tus flaquezas, aquellas
que de chico vi como algo apabullante y que ahora sólo me causan una mueca de
mofa. Entiende pues querido padre, que los niños, son todos estúpidos, y que le
temen a las naderías, a los fantasmas y los monstruos que se esconde bajo la cama
o en el closet. Y eso eres tú, un pobre fantasma del recuerdo, un monstro
atrapado en el closet de tus propios miedos que impostas en ira. Eres gracioso,
eres un comediante. Tu impostura es la del borracho, y traduce todos los
matices. En un tiempo arcano eras el símbolo del terror, lo abominable, lo
implacable, en otra instancia, la criatura oprobiosa y asquerosa, que todos
repudian, pero ahora ere ese payaso ebrio que solo causa risa por el patetismo
de tus corvetas. Baila para mi mono ridículo, baila hasta que vomites todos tus
temores, esos que te han llevado hasta este punto, baila, baila querido padre,
hasta que tus pies caigan rotos y tu espíritu se transfigure.
En la
impostura del padre ebrio configure, el espejo de mis miedos, mis fracasos y todo
lo que me aterroriza. Pero debe entenderse como una figura ambivalente.
En esta impostura
construí la contraparte, la contra de la impostura de mi abuela. Como único recurso
de equilibrio y armonía. No existe día sin la noche. La vida y la muerte.
En la impostura
de la abuela se ve estructurada lo misterioso, lo místico, la inmortalidad y la
muerte. Mientras que en la del padre ebrio, aparece el reflejo de lo terrenal, la
vida en los infiernos, el mundo exterior, lo perecedero, la mortalidad, lo caduco
y lo que se transforma.
Es en la impostura
del padre, donde se adopta el papel del villano, del antagonista, de la figura de
poder. En mi caso la impostura es el padre ebrio, ebrio porque sus facultades esta
alteradas, permeadas de agentes alucinados que afectan la figura icónica del poder
que ejerce sobre el hijo. Es así como lo configuro como un monstruo.
Pero es decisivo
para la configuración de la siguiente impostura, que se nutre tanto de la impostura
de la abuela y del padre ebrio para la construcción de una impostura moral a la
que denominare la impostura del Ubermnsch, o la impostura del superhombre, encausado
en la visión filosófica de Nietzsche.
Dentro de esta
podemos encontramos otras dos imposturas, la impostura del Payaso y la impostura
del Sucicida.
En la del payaso,
se manifiesta la caracterización del bufón, de aquel que sin mas recursos no tiene
mas remedio que reírse de la fatalidad de la existencia. Y a su lado aparece la
del padre suicida, quien, luego del a resaca, harto de bufonadas, adopta actitudes
destructivas, quiere evaporar la existencia erradicar el sentimiento trágico de
la vida, por medio de la impostura de la dama blanca.
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