Exordio
When I read the book, the biography
famous,
And is this then (said I) what the author calls a man's life?
And so will some one when I am dead and gone write my life?
(As if any man really knew aught of my life,
Why even I myself I often think know little or nothing of my real life,
Only a few hints, a few diffused faint clews and indirections
I seek for my own use to trace out here.) Walt Whitman
And is this then (said I) what the author calls a man's life?
And so will some one when I am dead and gone write my life?
(As if any man really knew aught of my life,
Why even I myself I often think know little or nothing of my real life,
Only a few hints, a few diffused faint clews and indirections
I seek for my own use to trace out here.) Walt Whitman
Antes de comenzar es
preciso, comprender que todo intento de fabular una autobiografía, es si acaso,
una argucia fútil, acomodada y parcial de los hechos que construyen la historia
de una vida, en otras palabras, mera Ficción literaria.
No somos más que actores recreando una patraña desconocida, improvisando sobre
las tablas de la existencia que se ejecuta en el instante. Expectantes como
corderos, por el aplauso de la pálida dama que observa meticulosa, en primera
fila, la ejecución sardónica y macabra de nuestras piruetas. Será ella quien
cierre el patético acto de nuestra vida y escriba el epilogo lapidario de
nuestros días.
Podemos hacer, quizás, en medio de la espera de ese magreo con la muerte,
un sondeo arruinado sobre el trasegar del tiempo a nuestras espaldas pero, esta
acción narcisista y poco enriquecedora, traerá únicamente de los cabellos
fantasías, deseos, y autoengaños que sirven si acaso para alimentar nuestro
terrible y enfermizo anhelo de inmortalidad.
Así, sin ningún auxilio arcangélico, ante el espejo de la nada he de
proferir que todo aquello que he vivido yace ya en el polvo, y no es más que
olvido. Que todo cuanto pueda decir sobre ese pretérito que ya no es ni será mío,
será intrínsecamente, la desfiguración viciada, fragmentada y anacrónica del
mito de mi vida, como llegara a llamarle Jung con respecto a su propia
biografía, será entonces, una recreación grotesca de una nueva e inexistente quimera,
una impostación, danzando sobre el desastre, en este baile de máscaras fúnebres
y cambiantes, que es la existencia humana.
···
Es importante, de igual forma, dejar en claro las verdaderas pretensiones
de este libelo maltrecho. En primera instancia como ya he mencionado, intentare
rehacer el mito inexorable de mi existencia, con los rústicos ardides retóricos
de los que puedo valerme, gracias a aquello, que más adelante atribuiré producto
de la Impostura del Docto, así pues
escribiré estas siguientes paginas de modo novelesco, en una prosa acaso
poética, alejándome en lo posible con cualquier relación científica, pues el único
interés con respecto a estos escritos, es hacer entretenida, esta pantomima, que
antojadizamente llamare: MI VIDA.
La segunda razón, o mejor dicho el propósito fundamental de esta labor de
escribiente, es algo un tanto contradictorio con respecto a lo dicho con
antelación, ya que me valdré de los recursos de la prosa ficcionada, de las
imágenes fantásticas, de las evocaciones pérfidas y oníricas, como constructo
efímero de mi vida, para de este modo, comenzar a escudriñar y bocetear sobre una
idea particular que hace meses me ronda los pensamientos, intentando
desesperada, configurarse en ese mundo igualmente irrisorio de la palabra, ese
puente hacia el engaño donde habitan todos los hombres.
Es quizás una idea obsesiva e irracional, que aún está en pañales y que
poco es lo que podría atribuírle de tangible en su esencia a priori. Pero aun
así, creo conveniente aprovechar la ocasión de esta empresa peripatética que
aún no puedo llamar literaria, y a la que por ningún motivo quiero, ni mucho
menos atribuir de psicológica o de carácter psicoanalítica, para desfogar la
obsesión que invade por este instante, mi ensoñación.
Son pues estas páginas, como una babel embrionaria y disoluta donde no se
puede concebir un objeto claro al cual asirse, y donde el norte es tan difuso
como imaginario, ¡Ea! pues, queridos corsarios de la farsa, en sus manos dejo
el timón interpretativo de esta historia fabulada, que no es otra que la
historia de todos, la historia de un impostor naufragando en las imposturas de
la vida.
No hay comentarios:
Publicar un comentario