miércoles, 9 de octubre de 2013

Las imposturas en la vida de un individuo


“Mi vida es la historia de la autorrealización de lo inconsciente. Todo cuanto está en el inconsciente quiere llegar a ser acontecimiento, y la personalidad también quiere desplegarse a partir de sus condiciones inconscientes y sentirse como un todo. Para exponer este proceso de evolución no puedo utilizar el lenguaje científico; pues yo no puedo experimentarme como problema científico.
 Lo que se es según la intuición interna y lo que el hombre parece ser sub specie aeternitatis se puede expresar sólo mediante un mito. El mito es más individual y expresa la vida con mayor exactitud que la ciencia. La ciencia trabaja con conceptos de término medio que son demasiado generales para dar cuenta de la diversidad subjetiva de una vida individual.”  C. G. Jung


Soy el reflejo fragmentado de mis antepasados. Soy la voz y el rencor de mi padre, el corazón de mi abuelo, el colón, el hígado y la cirrosis de mi tío, soy la sonrisa y los ojos de mi abuela y de mi madre. Soy la amargura y la angustia de todos vivos, el fracaso y las esperanzas de todos mis muertos, soy la impostura de un hombre desconocido, soy el reflejo y la Nada.

Quise empezar con lo anterior antes de arremeter con lo que de aquí en adelante llamare por el nombre de Imposturas, y con este mismo concepto intentare articular las estructuras existenciales que componen el Self que represento frente al reflejo de los otros, ese mal llamado Cultura.

Según la real academia de la lengua la impostura es:

1.     Imputación falsa y maliciosa
2.     Fingimiento o engaño con apariencia de verdad.

Sera pues para mí, la impostura, algo así como una máscara, un reflejo, una actuación, que en la gran mayoría de los casos el actor o el Impostor (como preferiré llamar al individio) de tanto representar su papel, ha olvidado o quizás jamás ha tenido conciencia de que asume una impostura.
Con esto quiero dejar en claro el papel de impostor que tiene el individuo, tanto para sí mismo como para la cultura.
Al referirme a la impostura quiero decir, al mecanismo adaptativo al que recurrimos consciente o inconscientemente para intentar aligerar o liberar la pulsión. En muchos casos estas imposturas cumplen su función contraria, se convierten en objetos represores de la pulsión generando anclajes que posteriormente pueden manifestarse en síntomas de angustia de una neurosis obsesiva.

Las imposturas puede ser categorizadas en primera instancia en dos tipos: positiva y negativa.
La positiva, se usa como mecanismo vinculador de la sociedad, para hacer parte de la cultura, un ejemplo simple de impostura positiva es el lenguaje. El lenguaje como impostación del ello frente al superyó.
La impostura negativa, es en esencia similar a la positiva, pero es la alteración obsesiva del ello que se manifiesta de manera sintomática.
Creo conveniente postergar para otra ocasión, un énfasis más detallado de estos tipos de imposturas. Para proseguir con el tema primordial de este texto. Así pues, que hablare simplemente, del porque del uso de las imposturas del Self para la construcción de esta autobiografía.

Esta idea de las imposturas, comenzó a tomar su forma, al comenzar mis lecturas sobre los arquetipos Jungnianos, de los que fácilmente podría haberme valido para la construcción de mi autobiografía, pero que preferí omitir y encausarla más bien en mis propios términos, haciendo cita de un verso de Pessoa:

El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente

Podría yo llamarme fingidor al igual que impostor o usurpador, como ya lo he hecho en otras ocasiones, pero haciendo un análisis de las valoraciones simbólicas que les he conferido. Creo conveniente que el impostor va más arraigado a la meta que me he propuesto con este texto. Ya que tanto el fingidor como el usurpador tienen clara conciencia de su papel, por el contrario el Impostor, es tan sólo un títere de su inconsciente, se ha hecho fingidor a causa de la imitación, como mecanismo de supervivencia. Comienza por imitar a sus padres, para intentar comunicarse y vincularse con ellos, adopta sus manías, sus vicios y sus fobias, repite sin comprender muy bien todos sus actos y vocablos. Al ir creciendo, la fantasía le gobierna, el impostor cree irse desprendiendo de la máscara de los padres, pero es una simple ilusión, producto de ideas irracionales quizás situadas en el trazo del preconsciente, ese ideal onírico que nunca llega, lo que ocurre, y es ahí donde comienza su afianzamiento involuntario con el autoengaño, es que al ir intentando permearse e introducirse en la cultura, aparecerán nuevas y variadas imposturas que construirán aquello, que lo establecerá como un supuesto individuo dentro de esta.


De este modo, he tomado la decisión de valerme de las imposturas para estructurar mi autobiografía, y a pesar de que pueden existir o puedo fabricar muchas más Imposturas, para construir esta narración, intentare fabricar un esquema simple pero esclarecedor, a partir de siete Imposturas, intentando edificarlas de manera coherente, para que el lector de estas páginas no se pierda en un galimatías de incongruencias frente a esta historia efímera de mi vida como una compleja impostura.

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