Las imposturas en la vida de un individuo
“Mi vida es la historia de la
autorrealización de lo inconsciente. Todo cuanto está en el inconsciente quiere
llegar a ser acontecimiento, y la personalidad también quiere desplegarse a
partir de sus condiciones inconscientes y sentirse como un todo. Para exponer
este proceso de evolución no puedo utilizar el lenguaje científico; pues yo no puedo
experimentarme como problema científico.
Lo
que se es según la intuición interna y lo que el hombre parece ser sub specie aeternitatis se puede expresar sólo mediante un mito. El mito es más
individual y expresa la vida con mayor exactitud que la ciencia. La ciencia
trabaja con conceptos de término medio que son demasiado generales para dar
cuenta de la diversidad subjetiva de una vida individual.” C. G. Jung
Soy el reflejo fragmentado de mis antepasados. Soy la voz y el rencor de mi
padre, el corazón de mi abuelo, el colón, el hígado y la cirrosis de mi tío,
soy la sonrisa y los ojos de mi abuela y de mi madre. Soy la amargura y la
angustia de todos vivos, el fracaso y las esperanzas de todos mis muertos, soy
la impostura de un hombre desconocido, soy el reflejo y la Nada.
Quise empezar con lo anterior antes de
arremeter con lo que de aquí en adelante llamare por el nombre de Imposturas, y
con este mismo concepto intentare articular las estructuras existenciales que
componen el Self que represento
frente al reflejo de los otros, ese mal llamado Cultura.
Según la real academia de la lengua la
impostura es:
1.
Imputación falsa y maliciosa
2.
Fingimiento o engaño con apariencia de
verdad.
Sera pues para mí, la impostura, algo así
como una máscara, un reflejo, una actuación, que en la gran mayoría de los
casos el actor o el Impostor (como preferiré llamar al individio) de tanto
representar su papel, ha olvidado o quizás jamás ha tenido conciencia de que
asume una impostura.
Con esto quiero dejar en claro el papel de
impostor que tiene el individuo, tanto para sí mismo como para la cultura.
Al referirme a la impostura quiero decir,
al mecanismo adaptativo al que recurrimos consciente o inconscientemente para
intentar aligerar o liberar la pulsión. En muchos casos estas imposturas cumplen
su función contraria, se convierten en objetos represores de la pulsión
generando anclajes que posteriormente pueden manifestarse en síntomas de
angustia de una neurosis obsesiva.
Las imposturas puede ser categorizadas en primera
instancia en dos tipos: positiva y negativa.
La positiva, se usa como mecanismo
vinculador de la sociedad, para hacer parte de la cultura, un ejemplo simple de
impostura positiva es el lenguaje. El lenguaje como impostación del ello frente
al superyó.
La impostura negativa, es en esencia
similar a la positiva, pero es la alteración obsesiva del ello que se
manifiesta de manera sintomática.
Creo conveniente postergar para otra
ocasión, un énfasis más detallado de estos tipos de imposturas. Para proseguir
con el tema primordial de este texto. Así pues, que hablare simplemente, del
porque del uso de las imposturas del Self
para la construcción de esta autobiografía.
Esta idea de las imposturas, comenzó a
tomar su forma, al comenzar mis lecturas sobre los arquetipos Jungnianos, de
los que fácilmente podría haberme valido para la construcción de mi
autobiografía, pero que preferí omitir y encausarla más bien en mis propios
términos, haciendo cita de un verso de Pessoa:
El poeta es un fingidor.
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente
Finge tan completamente
Que hasta finge que es dolor
El dolor que de veras siente
Podría yo llamarme
fingidor al igual que impostor o usurpador, como ya lo he hecho en otras
ocasiones, pero haciendo un análisis de las valoraciones simbólicas que les he
conferido. Creo conveniente que el impostor va más arraigado a la meta que me
he propuesto con este texto. Ya que tanto el fingidor como el usurpador tienen
clara conciencia de su papel, por el contrario el Impostor, es tan sólo un
títere de su inconsciente, se ha hecho fingidor a causa de la imitación, como
mecanismo de supervivencia. Comienza por imitar a sus padres, para intentar
comunicarse y vincularse con ellos, adopta sus manías, sus vicios y sus fobias,
repite sin comprender muy bien todos sus actos y vocablos. Al ir creciendo, la
fantasía le gobierna, el impostor cree irse desprendiendo de la máscara de los
padres, pero es una simple ilusión, producto de ideas irracionales quizás
situadas en el trazo del preconsciente, ese ideal onírico que nunca llega, lo
que ocurre, y es ahí donde comienza su afianzamiento involuntario con el autoengaño,
es que al ir intentando permearse e introducirse en la cultura, aparecerán
nuevas y variadas imposturas que construirán aquello, que lo establecerá como
un supuesto individuo dentro de esta.
De este modo, he tomado la decisión de
valerme de las imposturas para estructurar mi autobiografía, y a pesar de que
pueden existir o puedo fabricar muchas más Imposturas, para construir esta
narración, intentare fabricar un esquema simple pero esclarecedor, a partir de
siete Imposturas, intentando edificarlas de manera coherente, para que el
lector de estas páginas no se pierda en un galimatías de incongruencias frente
a esta historia efímera de mi vida como una compleja impostura.

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